El drogadicto convierte al vicio en religión, y desviado piensa experimentar lo real bajo el influjo de las drogas, ignorando que las extra-percepciones producidas por la marihuana, el L.S.D., la morfina, los hongos alucinantes, la cocaína, la heroína, el hachís, el éxtasis, pastillas tranquilizantes en exceso, anfetaminas, barbitúricos, etc., etc., etc., son meras alucinaciones elaboradas por el abominable órgano Kundartiguador. Los drogadictos involucionando, degenerando en el tiempo, se sumergen al fin en forma definitiva dentro de los Mundos Infiernos.