Normalmente se ve que los problemas obedecen al miedo; el defecto del temor mantiene los problemas vivos. Se le teme a la vida, se le teme a la muerte, al temor por la opinión de los demás, a lo que pensarán, al chisme, a la calumnia, a la miseria, al hambre, a la desnudez, a la cárcel. A todo se le teme, y debido a esto los problemas se hacen cada vez más insolubles, más fuertes.