En determinado momento puede aparecer el maestro Anubis y decirnos: “mira, te viene tal karma, tienes que negociarlo en tal forma”. Y uno podría responderle: “bueno, hagamos eso”. Pero no. Voy a poner como ejemplo el caso de un compañero nuestro: Una noche, en el mundo astral, se encontró con Anubis, que le dice: “mira, te viene un karma por orgullo y te corresponde una lepra”. Él respondió: “¿la puedo negociar?”. -“Sí, te irás para Brasil en dos meses a buscar a un hermano”. El hombre llegó al plano físico, se detuvo a pensar confundido y pensó: mi esposa, mis hijos, el colegio de los hijos, mi casa, mi granja, mis salas de conferencias, mis compañeros, mis comodidades, mis amigos, mi idioma, mi dinero, mis rentas, etc. ¡cómo voy a irme allá! La realidad es que buscó a Anubis y le dijo: “No voy, mándeme la lepra”. A los dos meses la familia lo llevó a internar a Agua de Dios (un sanatorio para leprosos en Colombia), lo internaron allí por quince años. El hombre decidió pagar con dolor. A los dos meses no tenía esposa, ni hijos, ni automóvil, ni casa, ni finca. Si hubiese ido a hacer su trabajo no habría sufrido tanto, pero el apego a sus cosas lo hundió terriblemente. Similares a este caso hay muchos. Cuando la familia tiene más importancia que la Obra no hay posibilidad de que se pueda pasar prueba alguna. Es importante, entonces, que toda persona que esté intentando la auto-realización del Ser reflexione y comprenda cuál es la verdadera posición de cada cosa.