Todo este constante cambio de escuelas, sectas, religiones, se debe a la multiplicidad de defectos que en nuestro interior luchan entre sí por su propia supremacía.
Dado que cada defecto posee su propio criterio, su propia mente, sus propias ideas, es completamente normal este cambio de pareceres, este cambio inconstante de organización en organización, de ideal en ideal, etc.