Sólo mediante la transformación es posible vencer la Ley de Entropía, pues la transformación incluye sacrificios, eso es ostensible. Por ejemplo: si uno sacrifica el deseo sexual, esa fuerza que por medio de otra fuerza cristaliza sus poderes en nosotros, crea los Cuerpos Existenciales del Ser; si uno sacrifica la ira aparece la gema preciosa de la mansedumbre; si sacrifica uno el ansia de dinero, la codicia insoportable, nacerá en uno el altruismo; si sacrifica la envidia se manifestará en uno la energía filantrópica, el deseo de trabajar uno por el prójimo, la alegría por el bien ajeno; es decir, no puede haber transformación sin sacrificio.