El Fuego Viviente y Filosofal, el Cristo Íntimo, es el Fuego del Fuego, lo puro de lo puro. El Fuego nos envuelve y nos baña por todas partes, viene a nosotros por el Aire, por el Agua y por la misma Tierra, que son sus conservadores y sus diversos vehículos. El Fuego Celestial debe cristalizar en nosotros, es el Cristo Íntimo, nuestro Salvador interior profundo.